miércoles, 19 de noviembre de 2008

La Navidad y los molones RM.

Sí, aún queda un mes. Pero no sé por qué os sorprende que yo hable de este tema cuando desde Mayo estoy deseando que llegue.

Ando pensando en las cosas que quiero que los Reyes Magos me traigan estas navidades. En realidad todo lo que les pueda pedir a estos tres mágicos señores va a ser un capricho inútil y que con el tiempo caerá en desuso. Pero por pedir que no falte.

Acabo de recordar que antes de que pasen los RM por mi casa... ¡¡VENDRÁ PAPÁ NOEL!!

Si no fuera porque ese gordo cabrón me trae siempre algo (que suele ser dinero ^^) le tendría prohibida la entrada. ¿Razones? Que me cae mal. No es justo que después de tantos años de intenso trabajo y dedicación de los RM venga este tío y les quite el puesto y la importancia.

A veces me entra la nostalgia y vuelvo a mi niñez (por cierto, no muy lejana, que nos conocemos…), a esos días previos al seis de Enero en los que todos los niños y niñas del pueblo hacíamos cola por estar un rato con esos personajillos mágicos y, por supuesto, hacerle entrega, a uno de sus pajes reales, de nuestra carta, informando detalladamente sobre lo bien que nos habíamos comportado durante ese año y lo que queríamos obtener como recompensa.

Adoraba los madrugones a las cinco o seis de la mañana para ver si no se les había olvidado mi casa. Gracias a dios, siempre venían.

Por eso, y por todas las navidades llenas de ilusión, magia y sorpresa, defenderé siempre a nuestros RM. Es que a mi me resultaría traumático que me sentaran en las rodillas de un viejo obeso, sin afeitar durante años y vestido de rojo (que no es que no me guste ese color, aunque al principio fuera verde, pero es que tanto pompón estando tan gordo desfavorece muchísimo) para contarle lo que me gustaría tener después de haber sido casi santa. Me niego a ponérselo tan fácil para desbancar a mis RM.

Ahora todos a cantar villancicos.

Feliz Navidad.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Los marginados sociales de nuestros queridos cuentos.

Creo que es la primera vez que de verdad pienso antes de empezar a escribir. Nunca se me ha dado bien esto de escoger temas, pero hoy he decidido crear mi propio blog y ver que tal me va.

Pensé en hablar de lo crueles que son esos villanos de los cuentos, pero he cambiado de idea. Mejor nos centraremos en la marginación social que estos seres imaginarios tienen que sufrir por culpa del maniqueísmo creado para destrozar sus cortas vidas.

¿Alguien se molestó en preguntarles?

La verdad es que no, no tuvieron opción. Simplemente les toco ser ¨los malos de la historia¨ sin pensar en las secuelas psicológicas que estos podrían acarrear después.

Fijémonos, por un momento, en el lobo del cuento ¨La Caperucita Roja¨. Todos sabemos lo que el lobo pretendía desde un principio y que fue capaz de disfrazarse de abuelita para conseguir acercarse a la niña. Sí, el quería comérsela. Pero, ¿y si fue el último remedio que le quedaba al pobre lobo para alimentarse?¿y si llevaba días, o quizás semanas, sin probar bocado?¿debería de haber elegido morir de hambre?

Sabemos bien que si nosotros hubiésemos sido ese lobo, seguramente habríamos actuado de igual manera. En una situación límite nos agarramos a la primera oportunidad que nos pase por delante.

Otro caso claro que puedo poner de ejemplo es el de la madrastra de ¨Blancanieves¨. Que vale, sé que se pasó un poquito intentando envenenar a la muchacha (aunque la nena no era ninguna santa, porque a ver que hacía con siete enanos conviviendo) y pagando para que la mataran pero, a ver, yo veo casi normal que lo hiciera. Pongámonos en situación, Blancanieves es su hijastra, a la cual no le queda mas remedio que cuidar para no dejarla sola, da su vida criándola y no se preocupa de rehacer su vida. Cuando la niña crece, en vez de ser una chica modosita y educada, se dedica a pasearse por la puerta con la escoba fingiendo que hace algo, pero en realidad a lo único a lo que se dedica es a lucirse delante de los varones que pasan a caballo por la puerta de su casa.

Total, que la madrastra se cosca de todo y se da cuenta de que ha desperdiciado su vida criando a un pendón. Se enfada y, hablando en plata, se le hinchan los ovarios, y acaba explotando.

Otra madre habría optado por echarla de su casa, pero bueno, cada uno reacciona de una manera. ¿Es o no?

En fin, ya he rayado mucho para ser la primera vez.

Buenas tardes señores.